Me piden que escriba sobre Radioeter

Radioeter es desorganización y caos permanente.

A mi abuela no le gustaría escuchar esta radio.
Muchos de los que trabajan ahí son voces nuevas, jóvenes, inexpertos, irreverentes. Gritan, leen poesía, hacen silencios, ponen música que a nadie le interesa escuchar (por eso no suena en las grandes radios, ¿o no?) son desprolijos, frescos, provocadores, dicen malas palabras –esas que defendió una vez Fontanarrosa-.

A mi abuela no le gustaría escuchar esta radio.
Conozco bastante a uno de los que llevan la “voz de mando (¿?)”. No lo voy a nombrar porque no soy quien para dejar a alguien sin su trabajo. Si soy quien para juzgarlo por lo que hace: no les da libertad a los chicos para trabajar. (Cabe preguntarse si la libertad no es algo que debamos conseguir por nuestros propios medios en lugar de que nos la obsequien.) Este tipo del que les hablo, los incentiva, los motiva a que rompan en libertad.

A mi abuela no le gustaría escuchar esta radio.
Transmiten desde el núcleo de una Escuela. Ahí se preparan y ahí salen al aire. Es vidriada, el mundo los observa y ellos como si nada. Como si aún creyeran en la radio romántica, esa que no se veía; se escuchaba.

A mi abuela no le gustaría escuchar esta radio.
Transmiten a cualquier hora. No hay mañana, tarde, noche. Confían en pelear el “prime time” de tantas figuras reconocidas. ¿Acaso todos estos “nuevos” están cansados de escuchar siempre las mismas voces? ¿Se creen que pueden desplazar a los referentes? ¿Han encontrado otra forma de decir? ¿Han encontrado algo más para decir?

A mi abuela no le gustaría escuchar esta radio.
Es un peligro. Una bomba de tiempo. Es Radioeter.
¡Brindo por eso!

(A mi abuela no le gusta que yo brinde demasiado)

Tomás Durrieu

Docente de ETER. Locutor, periodista. Cursó ambas carreras en ETER. Desde los 17 años colabora o realiza programas de radio. Actualmente es conductor de "“Bullevard”" (FM Blue) y de "La buena mesa" (AM 750).



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